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El único lugar en el que encontré la paz
Bueno, creo que mi vida a cambiado, han pasado tantos eventos últimamente, que ya no soy yo. Ya no quiero pelear, ya no quiero estar solo, me he dado cuenta que la vida debe ser mas de lo que le he exigido, sé que no puedo atarme a un lindo fantasma, a un recuerdo de algo bello que viví, se que ya no me quieres, de nada vale ya que te piense, la verdad siempre te quise, pero hoy debo dar la vuelta, no quiero convertirme en un estorbo, ni en una piedra que te haga tropezar, tienes muy bien definidos tus objetivos, y eso esta bien, me alegra que mires mas allá que como lo haría cualquier persona, me siento orgulloso de ti, se que llegarás muy alto, ojala y tenga la misma suerte. Hoy siento una gran tristeza, talvez es por eso que me disculpo, y se que he perdonado a muchas personas, lo siento en mi corazón. La llama que estaba encendida hoy se ha apagado, no sé que fue. Solo vienen a mi mente imágenes de tiempos muy queridos, de rostros, de lugares, todavía puedo escuchar voces que...
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PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.
ResponderEliminarEscribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.