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El único lugar en el que encontré la paz
Bueno, creo que mi vida a cambiado, han pasado tantos eventos últimamente, que ya no soy yo. Ya no quiero pelear, ya no quiero estar solo, me he dado cuenta que la vida debe ser mas de lo que le he exigido, sé que no puedo atarme a un lindo fantasma, a un recuerdo de algo bello que viví, se que ya no me quieres, de nada vale ya que te piense, la verdad siempre te quise, pero hoy debo dar la vuelta, no quiero convertirme en un estorbo, ni en una piedra que te haga tropezar, tienes muy bien definidos tus objetivos, y eso esta bien, me alegra que mires mas allá que como lo haría cualquier persona, me siento orgulloso de ti, se que llegarás muy alto, ojala y tenga la misma suerte. Hoy siento una gran tristeza, talvez es por eso que me disculpo, y se que he perdonado a muchas personas, lo siento en mi corazón. La llama que estaba encendida hoy se ha apagado, no sé que fue. Solo vienen a mi mente imágenes de tiempos muy queridos, de rostros, de lugares, todavía puedo escuchar voces que...
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Buesa nace el 2 de septiembre de 1910 en Cruces, cerca de Cienfuegos, Cuba. A los 7 años empieza a escribir sus primeros versos. En su adolescencia se muda a Cienfuegos a continuar sus estudios en el Colegio de los Hermanos Maristas. La gente, los cañaverales, y todo el medio de Cienfuegos, ejerce un embrujo en el alma del poeta, que empieza a plasmar en sus versos la magia del paisaje que lo rodea. Aún joven, se traslada a La Habana, donde se incorpora a los grupos literarios existentes en aquel entonces y comienza a publicar sus versos a los 22 años (1932) con un inmenso éxito.
ResponderEliminarTras una primera etapa muy productiva, Buesa se ve obligado a abandonar Cuba para empezar una penosa peregrinación por España, Islas Canarias, El Salvador y finalmente Santo Domingo. Los últimos años de su vida los vivió en el exilio, y se dedicó a la enseñanza, ejerciendo como catedrático de literatura en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña en la República Dominicana, donde murió el 14 de agosto de 1982. En el poema que dedica a su madre, Buesa refleja claramente el sufrimiento causado por haber tenido que abandonar su tierra natal.