Un acto de magia, del maje que llamó
Si con mantener la rabia encendida podemos resolver nuestros problemas, te aseguro que sería el primero en botar baba y espuma. A veces acusamos a alguien de lo que nos ha sucedido, sin más, lo señalamos como el malvado, y sin darnos cuenta de lo que ha hecho y que fue lo ocurrió realmente. Me he visto en la necesidad de escribir esta carta, para dejar en claro quién fue el que ha deshecho todo lo que estaba publicado, si quieres una mayor información, averigua el significado de la palabra “meta etiquetas”, y cuál es en realidad su función y te darás cuenta de cómo lo que estaba visible desapareció, como por arte de magia.
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Buesa nace el 2 de septiembre de 1910 en Cruces, cerca de Cienfuegos, Cuba. A los 7 años empieza a escribir sus primeros versos. En su adolescencia se muda a Cienfuegos a continuar sus estudios en el Colegio de los Hermanos Maristas. La gente, los cañaverales, y todo el medio de Cienfuegos, ejerce un embrujo en el alma del poeta, que empieza a plasmar en sus versos la magia del paisaje que lo rodea. Aún joven, se traslada a La Habana, donde se incorpora a los grupos literarios existentes en aquel entonces y comienza a publicar sus versos a los 22 años (1932) con un inmenso éxito.
ResponderEliminarTras una primera etapa muy productiva, Buesa se ve obligado a abandonar Cuba para empezar una penosa peregrinación por España, Islas Canarias, El Salvador y finalmente Santo Domingo. Los últimos años de su vida los vivió en el exilio, y se dedicó a la enseñanza, ejerciendo como catedrático de literatura en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña en la República Dominicana, donde murió el 14 de agosto de 1982. En el poema que dedica a su madre, Buesa refleja claramente el sufrimiento causado por haber tenido que abandonar su tierra natal.